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Objetivo de desarrollo sostenible Nº 3 – Salud y Bienestar.

Mientras leéis este post el mundo entero está tratando de superar la peor pandemia en muchas décadas a la que se ha enfrentado el mundo actual. Muchos se han quedado en el camino, y muchos otros siguen muriendo por todo el planeta. Las consecuencias para el sistema de bienestar social, la economía de los países y el futuro de muchas personas está en riesgo o simplemente condenado. Nunca más que ahora viene a colación la importancia del objetivo de desarrollo sostenible número tres, “Salud y Bienestar”.

Esta pandemia nos ha hecho ver nuestra fragilidad y la del propio sistema. La importancia de este objetivo número tres va mucho más allá de la salud de una persona, involucra a todo el sistema socio económico de un país como nosotros mismos hemos visto. Un sistema sanitario deficiente, por una mala gestión, una falta de acceso público a la sanidad, o la privatización de la misma traen como consecuencia, cuando la situación se agrava, el colapso del sistema, la falta de recursos y aún peor la perdida de vidas humanas. Pensad ahora en los países en vías de desarrollo donde se enfrentan a graves riesgos para la salud, como altas tasas de mortalidad materna y neonatal, la propagación de enfermedades infecciosas o la falta de instalaciones medicas en condiciones. La conexión entre desarrollo sostenible y una buena salud es capital para lograr altas tasas de bienestar social.

ODS-Nº-3–Salud-y-Bienestar.

Sin embargo cuando llegan las vacas flacas son sectores precisamente como la sanidad los que pagan con recortes los vaivenes del mercado capitalista neoliberal. Es paradójico ver cómo ahora los políticos se llevan las manos a la cabeza ante la imposibilidad de afrontar con garantías una respuesta a una pandemia que se ha llevado miles de vidas sin que el sistema sanitario tuviera una respuesta suficiente, cuando en el pasado no se hizo nada por fortalecer este mismo sistema de salud. El problema como en tantas otras ocasiones está en la falta de compromiso, de vocación de servicio público o de salvaguarda del interés general, que quedan desamparados ante los intereses lobistas que hay detrás de la política que ha perdido su verdadero fin, la ciudadanía y el bienestar de todas las clases sociales.

La falta de una sanidad de garantías es aún si cabe un problema mayor, de mayores proporciones en los países pobres. Según el programa de naciones unidas para el desarrollo – Al menos 400 millones de personas no tienen acceso a servicios de salud básicos, y el 40% carece de protección social. Una situación que hace que cada 2 segundos, alguien de entre 30 y 70 años de edad muere prematuramente a causa de enfermedades no transmisibles: enfermedad cardiovascular o respiratoria crónica, diabetes o cáncer en gran parte de las ocasiones por la falta de acceso a una sanidad de calidad.

Es más necesario que nunca y estamos siendo conscientes como nunca antes de la necesidad de grandes inversiones, tanto en investigación como en infraestructuras por todo el mundo que garanticen el acceso a una sanidad de calidad a cada ciudadano. Por otro lado es capital invertir en investigación y desarrollo, especialmente en lo que a la medicina se refiere, ya que es la puerta de entrada a una sociedad con una esperanza de vida igualitaria y que nos permita a todos alcanzar una vida larga y plena.

Sin embargo, huelga decir que esto no se está produciendo o no se está haciendo con la importancia que debe dársele, además de producirse de manera muy desigual según los países, sus recursos y el grado de compromiso o corrupción de sus dirigentes.

El mundo no está bien encaminado para alcanzar los ODS relacionados con la salud. El progreso ha sido desigual, tanto entre países como dentro de ellos. Sigue habiendo una discrepancia de 31 años entre los países con la esperanza de vida más corta y la más larga. Si bien algunos han logrado avances impresionantes, los promedios nacionales ocultan el hecho de que algunas poblaciones, grupos y comunidades se están quedando atrás. Los enfoques multisectoriales, basados ​​en los derechos y con perspectiva de género, son esenciales para abordar las desigualdades y asegurar una buena salud para todas las personas.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Para saber más: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/

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