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Objetivos de desarrollo sostenible – Objetivo Nº2 – Hambre Cero.

En 2019 más del 26% de la población mundial no tiene asegurado un plato de comida. Más de 800 millones de personas (Una de cada nueve) padecen hambre en nuestro planeta. Según la FAO(Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) un tercio de los alimentos producidos para consumo humano se pierde o se desperdicia a nivel mundial, lo que supone según esta organización aproximadamente 1300 millones de toneladas por año. Es inmoral que haya una sola persona en el mundo que pase hambre mientras el resto, nos permitimos el lujo de desperdiciar los alimentos, de vivir en una abundancia indecente sin pensar en las consecuencias que este injusto reparto de los recursos impone a millones de personas que no tienen la comida garantizada.

Esta Lacra, por supuesto está directamente relacionada para las personas que la sufren con otras calamidades como la pobreza que muchas personas padecen tratando de sobrevivir con menos de dos dólares diarios. La inestabilidad política que en muchas ocasiones desembocan en conflictos armados y guerras que imponen a las poblaciones que las padecen la necesidad de huir convirtiéndose en desplazados, para los que el acceso a los alimentos se convierte en su calvario, convirtiéndose el hambre incluso en un arma de guerra. No podemos, por último, obviar otro de los grandes problemas de la actualidad, el cambio climático, que provoca la pérdida de la fertilidad de los terrenos de cultivo, su desertificación y el consiguiente desplazamiento de las personas(migrantes climáticos) en busca de otros lugares donde poder acceder a terrenos de cultivo y alimentos.

ODS-Nº2–Hambre-Cero.

El Objetivo de desarrollo sostenible Nº2 se dirige a acabar con esta calamidad. Un problema que es realmente acuciante cuando hablamos de la desnutrición infantil, de los niños!!. Estamos ante una crisis humanitaria que no ha surgido ayer, lleva décadas instalada en nuestra sociedad y no es un problema únicamente situado en otros continentes, está entre nosotros, en España, donde más de medio millón de personas se encuentra en situación de inseguridad alimentaria grave(FAO). El hambre es un problema global, derivado de un sistema económico y social con un grave desajuste en el reparto de la riqueza y los recursos. Un sistema desigual en el que alimentamos la existencia de pobres y hambrientos sobre la base de nuestro propio bienestar pasando por encima de cualquier atisbo de conciencia y solidaridad.

Sufrimos con estoicidad las campañas electorales cada cuatro años, últimamente incluso parece que estamos en campaña electoral diaria, sean nacionales, Europeas, incluso de otros países. Esos que manejan los hilos mundiales de la economía y de cualesquiera otras cuestiones geopolíticas de calado. Sin embargo no se habla en ninguna de ellas del hambre, de las millones de personas que lo sufren ni de soluciones al problema. Sí en cambio de sus países, de esos donde en muchos casos habitan estas personas. Pero la cuestión es otra, otros recursos son los que realmente importan, los que valen más que esas personas y sus necesidades, los que valen un voto.

Pero esta no es únicamente una cuestión política, es por encima de todo una cuestión social de todos y cada uno de nosotros en nuestro devenir diario, en nuestra forma de vivir, consumir, de ser solidarios, de ayudar, pero sobre todo de luchar por un sistema basado en la justicia social, en la igualdad. Un sistema que ahonde en reducir al máximo la brecha entre ricos y pobres. Un modelo económico y social que garantice la distribución igualitaria de los recursos. Por contra, que abandone el saqueo indiscriminado de países y sus recursos. Un Modelo que destierre el concepto de “ayuda humanitaria” en favor de uno en el que cada persona tenga el acceso a una alimentación suficiente, a una nutrición que le confiera una salud y un bienestar como el que disfrutamos todos aquellos que hemos tenido la fortuna de vivir en un mundo de abundancia.

Piensa en todo ello cada vez que desperdicies tu parte de esos 1300 millones de toneladas de alimentos que tiramos a la basura, sin pensar en las consecuencias que está teniendo este consumismo egoísta y voraz para los casi 1000 millones de personas que viven día a día en situación de crisis Alimentaria, ¡¡¡que pasan hambre!!!.

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